Teníamos el encargo de que la mujer no se enterara del crédito del marido (para que le encargara un nuevo dormitorio)… para que el marido no se enterara de que por “error” llegaría el color que habían elegido juntos… para que, por su cumpleaños, no fueran a clavarle los montadores el salón… En cualquier trabajo que se haga, siempre llegan con la gente ciertas exigencias buenas (léase: de buena fe) y otras menos buenas (léase: nos van a echar la culpa a nosotros).

Y así… hicimos casi toda la casa para una joven pareja casada armoniosa. Todo a medida. Y ellos… se quieren… ¡y de verdad, de verdad se respetan! ¿Dije que se quieren y se respetan? Él tiene un gimnasio y, por casualidad, yo entreno en él. No mencionaría nombres, así que escribiré Él y Ella con mayúscula… entiéndelo como un nombre. ?

Así, un día él lleva algún mueblecito de baño y grita directamente “Ubrk”, como dirían los buenos bosnios, de forma directa (quizá un poco también asustado): “¿PUEDEN REPARAR ESTO, PERO SIN QUE SE NOTE LA DIFERENCIA.” Yo miro así… jbg… no entiendo. ¿Quién? ¿Qué? Dice: «¡Está embarazada!», y Él no querría en absoluto que ella se preocupara o se alterara por nada. ¡Ay, hombre, no te preocupes, todo va a salir de maravilla.

No sé por qué, pero el que más se quejaba era nuestro pintor. Él no puede “COMO” sacar un barniz nuevo para que quede como el viejo. Sale, mira, así te lo digo… “¡Esto tiene que quedar como estaba!!!” Recuerdo que propuso pintarlo de blanco, y luego ponerle jamones ahumados, para que agarrara un poco de amarilleo.

Hoy, después de medio año, nació una niña pequeña. Sana y feliz, en ese ambiente familiar. ¿Dije feliz?

Pareja de padres con bebéFoto: Shutterstock